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lunes, 28 de diciembre de 2015

Elecciones del 20D: ningún ganador absoluto, todos perdedores relativos

Hemos decidido dejar pasar unos días para realizar un post de análisis de las recientes elecciones del 20D. Lo creemos necesario para dejar a los lectores un pausa tras el aluvión de artículos de opinión, noticias en FB, Tuits de todo pelaje, editoriales de periódicos digitales y en papel, etcétera, etcétera, que habrán desbordado toda capacidad crítica y de asimilación posible. Pues bien, no escribimos el 28D con el afán de elaborar un análisis destinado a los inocentes, sino con una perspectiva crítica -como bien indica el título sobre el que se enmarca- que no tiene porque coincidir con la mayoría de los que se hayan podido realizar fruto de la inmediatez y la falta de tiempo y raciocinio. Y no nos queremos referir a todos aquellos análisis sesgados por la cada vez más fuerte corriente orientadora de los medios escritos, cuya naturaleza está perdiendo día tras día los principios del periodismo crítico, riguroso y veraz, para ser sustituido por los intereses propagandísticos y empresariales en el oficio del periodista.



Queremos subrayar que este análisis se circunscribe a los partidos que se presentan en todas las circunscripciones, dado que los partidos, cuyo representación viene marcada por determinadas circunscripciones provinciales focalizadas en comunidades autónomas, no serán tenidos en cuenta.
Comencemos de derecha a izquierda. Ahora que algunos consideran que estas dicotomías pertenecen al lenguaje y la ideología de lo actualmente se denomina vieja política, puesto que ya pasada la campaña y las promesas vacías vuelve a tener la vigencia que nunca perdió. Esa nueva pretensión de sustituir la dicotomía izquierda-derecha por la "novedosa" casta-ciudadanía ha ido perdiendo fuelle, hasta ser olvidada en el baúl de la verborrea partidista. Se generó con muy buenas intenciones pero ha propiciado una reproducción de la casta a través de un partido-movimiento.

Pues bien, el Partido Popular ha sido el gran derrotado -en términos relativos y absolutos- de estas elecciones. No ya tanto por la pérdida de escaños que ha soportado, sino porque la imagen que ha proyectado sobre la ciudadanía que ejerció el voto es nefasta. Hasta el punto de no depurar sus listas de imputados por casos de corrupción en proceso de condena, como ha ocurrido con el diputado por Segovia. Rajoy salió al balcón de Génova, pero, con los datos en la mano, ya sabía que sería muy difícil volver a ser presidente. Es más, pocos días más tarde reapareció su "gran amigo y valedor" Aznar pidiendo un congreso extraordinario abierto, es decir, en el que pudiesen presentarse sucesores al rey ya caído. Harina de otro costal es estudiar dónde han ido a parar el grueso de los votantes que han huido despavoridos hacia otras opciones políticas.

Continuamos con UPyD cuyo hundimiento ha sido íntegro, dado que ha dejado de tener representación parlamentaria y presumiblemente en no mucho tiempo se disuelva como formación política. En su trayectoria se observa que las divisiones internas y la disparidad de pareceres en el funcionamiento de un partido monotemático como éste, siempre llevan a un resultado trágico. También sería digno de destacar que el locus politico que ocupaba ha sido colonizado por otro partido que, además de defender con más pundonor la bandera de la unidad de España, incorpora a su ideario -débil y difumido como adjetivos más definidores de su esencia- la lucha contra la corrupción y la defensa de la regeneración democrática (Ciudadanos). Otros temas serían su coherencia o sus verdaderas intenciones -ya subrayadas en un post anterior.

Ahora pasamos a reseñar el papel de Ciudadanos. Se podría decir que han cosechado un éxito electoral, siempre y cuando entendamos que ha sido su primera contienda electorial estatal y, por tanto, no existen términos comparativos. No obstante, se han colocado como cuarta fuerza electoral, pero su relevancia en términos de escaños les hace ser menos importantes de lo que serían los escaños obtenidos. Un hecho clave es que si Ciudadanos se hubiese situado como tercera fuerza política la investidura de Rajoy hubiese sido un hecho, al ser facilitada por la abstención de los parlamentarios de este partido, pese a no haber firmado ningún pacto de postelectoral, y rechazando su entrada en tareas de gobierno -propiamente dichas. Por eso, su triunfo es catalogado como relativo, y por debajo de las expectativas que todos los sondeos le pronosticaban, aun habiéndole propinado un mordisco muy dañido al electorado del PP.

Continuamos con el PSOE, cuyo resultado ha sido el más nefasto de su larga historia electoral en la época de la segunda restauración. Sin embargo, la valoración que los dirigentes del propio partido han hecho no parece ser tan lesiva, puesto que las cifras que se manejaban conducían a un sonado batacazo, el cual no se ha producido. El temor a la pasokización o la posibilidad de sorpasso anguitiano se desvanecieron al conocerse los resultados. Pero, por otro lado, ser la segunda fuerza política no les sitúa ante una buena coyuntura. Para acceder al gobierno han de concentrar en torno a sí a un nutrido de apoyos políticos parlamentarios, circunstancia que se antoja lejana por determinados puntos de convergencia con otros partidos, nos referimos fundamentalmente a la cuestión territorial y el nacionalismo español que enarbolan. En un principio, entraban en todas las combinaciones de pactos de gobierno posibles, pero quizá al final el diálogo con Podemos podría ser la excusa perfecta para su giro a la izquierda, eso sí, si los pesos pesados dentro del partido y el comité federal no lo impiden, propiciando así una deriva nada clara para el presente y el futuro próximo del partido con más larga trayectoria en el panorama político español.

El gran vencedor sin comentarios en estos comicios ha sido Podemos. Esta es una afirmación que no permite casi matización. ¿Cómo no va a ser vencedor una fuerza política que sin ningún antecedente se sitúa como tercer partido más votado? Pues sí, claro. Pero, ¿permite este resultado gozar de la relevancia política que sus dirigentes tenían en mente? La respuesta es no. Podemos aspiraba a situarse en el segundo peldaño en los resultados electorales para así poder ubicarse en el centro del tablero político y desplazar así al PSOE de la centralidad política y materializar al mismo tiempo el viejo objetivo del sorpasso anguitiano. No obstante, tanto añadiendo como relativizando el peso de los resultados obtenidos por las mareas de confluencia en Cataluña, Comunidad Valenciana o Galicia solo pueden aspirar a desbancar al PP mediante la pertenencia a un gran pacto de partidos de izquierda con la participación de Izquierda Unida y el apoyo de otras fuerzas de izquierda nacionalistas. Es decir, Podemos es un perdedor relativo al no ser un ganador absoluto, dado que la búsqueda de la centralidad le ha generado marginalidad a la hora de los posibles acuerdos.

Para finalizar, el caso de Izquierda Unida ejemplifica una tremenda desventaja motivada por los efectos de la ley D´hont que sólo les permite obtener una exigua representación en el congreso, perdiendo incluso el grupo parlamentario propio, aunque buscarán la posibilidad de repescar a los diputados de IU dentro de las candidaturas de confluencia. No obstante, su futuro pasa por la integración/confluencia/convergencia -concepto con el que más cómodamente se sientan- en partidos que alcancen mayores cotas de competitividad electoral.

El futuro todavía es incierto, dado que ni siquiera se descarta una nueva convocatoria electoral. Unas elecciones como las del 20D con un nivel de competencia tan alto han propiciado la configuración de un parlamento con un alto grado de fragmentación y que hace necesaria la puesta en marcha de políticas de diálogo entre los partidos, y ese talante hace ya tiempo que abandonó el escenario de la política española. Veremos que nos depara el comienzo del nuevo año, que también es el comienzo de un nuevo tiempo, aunque -como muchos nos hagan pensar- el bipartidismo todavía no ha desaparecido, sí han cambiado muchos elementos nucleares.



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lunes, 14 de diciembre de 2015

De debates electorales y otras diatribas

Hoy nos hemos despertado con la noticia que informa que el Presidente del gobierno elude el debate electoral en la televisión enviando a su segunda, Soraya Sáez de Santamaría, a enfrentarse cara a cara a los primeros espadas de los partidos rivales. Como siempre, Mariano en su habitual ejercicio de soberbia no quiere retarse, ni tan siquiera verse las caras, ni mucho menos debatir con los otros partidos. ¿Quiénes son esos que no tienen ni siquiera representación parlamentaria y son fruto de los escarceos democratizadores y críticos del 15-M? ¿Y esos que cuando llegue la hora de la verdad vendrán a rendir pleitesía a los intereses que los han hecho posibles? Bah, a esa gente que vayan mis subaltern@s, y así yo mientras me dedico a una entrevista televisiva en la que conozco las preguntas, mis asesores me preparan las respuestas y el periodista de turno lo tengo en nómina. También puedo dedicarme a pasearme por el suelo patrio de las emisoras del régimen para comentar los partidos de fútbol, que son realmente mi pasión y dejar de lado ese espinoso asunto de la política y las elecciones, que últimamente me traen preocupado.
Esa soberbia puede denotar un alto grado de autocomplacencia sobre su persona, la cual indica que no ha de medirse a segundones y a partidos -exceptuando al PSOE- que no son rivales para él. También puede evaluarse como un ejercicio de desprestigio propio, al poderse interpretar por parte del electorado que no puede debatir con sus oponentes, dado que lo pueden poner en un aprieto. Ojalá pudiera tener también en nómina a los asesores del resto de los asistentes al debate y así poder influir en sus intervenciones, evitando así la posibilidad de pasar malos tragos con sus envites -pensará él. Pero, lamentablemente todavía nuestras redes no llegan a tanto. Ya quisiera.

Quizá Rajoy esté menospreciando los debates electorales televisados y les otorgue un valor mínimo, por el cual considere que no tienen validez para hacer efectivos apoyos electorales. No en vano, y como reza el lema de campaña del Partido Popular, que los prejuicios no te hagan equivocarte. El electorado -en base a su opinión- no tiene ni siquiera que pensar a donde irá a parar su apoyo, puesto que todo lo objetivo y lo subjetivo indican que su opción política es la mejor posible. Bien, pero la ausencia en el debate y una potencial comparecencia ante los tribunales para rendir cuentas por el caso Bárcenas todavía pueden propiciar un nuevo contexto.


Por otro lado, es cierto que todas las encuestas vaticinan su victoria y posterior acuerdo con Ciudadanos, pero el partido todavía hay que jugarlo y las encuestas sólo sirven de foto fija ex-ante del proceso electoral. Los resultados electorales serán los mejores sondeos y validarán o no esos pronósticos. Rajoy espera que en la campaña no pase nada realmente grave y la lógica y el sentido común actúen en el electorado proporcionándole el apoyo que ellos mismos se han ganado con su acción de gobierno. Conforme más memoria tenga el votante, menos posibilidades tendrá de orientar su voto a su partido. Sin embargo, ya se sabe en la sociedad mediática la memoria es cosa del pasado y la actualidad instaura una dictadura de la que es difícil salvarse.






martes, 10 de noviembre de 2015

Ciudadanos: el partido del IBEX-35

Hemos considerado que el título de este post responde fielmente a las ideas que en él queremos transmitir, dejando así cerrada la posibilidad de ser seducidos por metáforas, metonímias, perífrasis u otros recursos literarios para intitular. Como es lógico, con el título retratamos fielmente el objeto del mismo, el partido -aunque a ellos no les gusta esta terminología- Ciudadanos.



Cierto es que no es un partido nuevo. Lleva actuando varios años en Cataluña, pero sí es verdad que es emergente, y mucho, podemos decir. En las últimas encuestas serias se le sitúa como tercer partido en intención directa de voto, que no es cuestión nada baladí. No obstante, vamos a reseñar algunas cuestiones que hacen que este partido pueda denominarse, cuanto menos, oscuro. Un primer elemento a considerar es que pregona que será un partido que luche contra la corrupción y abandera la cruzada contra los corruptos y por la transparencia, pero parece ser que el partido menos transparente -en el ámbito de la rendición de sus cuentas a los organismos pertinentes- es Ciudadanos. El Tribunal de Cuentas ha declarado en varias ocasiones que las cuentas presentadas para auditoria por dicho partido resultan incongruentes en sus partidas, y lo que es más sospechoso, cuando se les pide aclaración presentan unas cifras distintas a las proporcionadas en primera instacia.

¿Será Ciudadanos, un partido opaco en sus cuentas, el mejor defensor de la transparencia y la regeneración democrática? La respuesta es un rotundo no. Continuando con la argumentación, un partido que quiere luchar contra el fraude y la corrupción no puede tener afiliados que estén imputados y condenados por realizar ese mismo tipo de actos delictivos. Por poner un ejemplo, Jordi Cañas fue apartado de su escaño del Parlament para luego ser "recolocado" como asesor del grupo parlamentarios al que pertenece Ciudadanos en el Parlamento Europeo. Una clásica puerta giratoria, pero con marrón de por medio, que ha dado mucho que hablar.



El partido de la transparencia posee en su organigrama la friolera de tres fundaciones, más que todos los partidos ya existentes,  y como todos ustedes ya sabrán estos ingenios contables y elementos de opacidad han servido -y sirven- para enjuagar donaciones, ingresos de dudosa procedencia y cualquier tipo de operación de ingeniería contable para lograr mayores recursos para la maquinaria del partido.

Sin embargo, no se ha referido mucho el caso en los medios de comunicación. Obviamente, lo menos posible en los que son de carácter tradicional (en papel), dado que los principales accionistas de los grupos mediáticos españoles, los bancos españoles para más señas, no están interesados en que se expongan a la oponión pública los escarceos prevaricadores  y fraudulentos de su producto político estrella.

Ciudadanos es fruto del extraordinario conocimiento de marketing político que tiene la ideología derechista en España. Como nadie, ellos conocen el mercado político y diseñaron un producto que albergase en su interior todas las cualidades que necesitaba el nuevo contexto político. Ciudadanos se reconvirtió en partido emergente al aprovechar el discurso del desencanto y la indignación que generó el 15-M,  y de este modo se colocó en un nicho de mercado con muchas potencialidades de crecimiento. Se presenta en todos los órdenes como un partido nuevo, con un espíritu regenerador y transparente y con un discurso novedoso respecto a los partidos tradicionales. Con esa sencilla recolocación en el escenario político, cerró el paso a que todo ese público objetivo -votantes indignados y que buscaban lo nuevo- fuese acaparado por Podemos, de modo que ahí nació el Podemos de derechas.

Al mismo tiempo, este nuevo producto político lograba la cuadratura del círculo, es decir, mitigar en parte la sangría de votos que se espera que sufra el principal partido de la derecha, el PP, puesto que se prevé que parte de su electorado le dé la espalda por su imagen marcadamente corrupta y por los malos resultados de su gestión. La caída vendrá dada por el voto de castigo hacia el fenómeno de la corrupción y también por la plasmación del voto económico desencantado con el depósito de confianza que generó en las anteriores elecciones. Esos votos no tienen que ir directamente al centro-izquierda, PSOE, sino que pueden bascular levemente hacia Ciudadanos, de este modo tras las elecciones pueden volver a ser recuperados por la derecha mediante una coalición, como la que ya existe en la Comunidad de Madrid.



Apuntado a otros aspectos, se han parado a preguntarse cómo ha llegado en tan corto espacio de tiempo Ciudadanos de ser un partido con representación en una circunscripción autonómica como Cataluña a tener la infraestructura, el organigrama y la logística para presentarse por la circunscripción nacional al completo. Obviamente, porque ha recibido ayuda económica (donaciones de las principales empresas del IBEX-35), apoyo institucional (aumento de recursos propios tras absorber a una increible panoplia de transfugas dentro de su partido -es el único que no ha firmado el Pacto Antitransfuguismo y conseguir grupo parlamentario propio) y, por supuesto, mediáticos (enorme presencia en todos los medios, creándose así una imagen potente gracias a la condescendencia y la connivencia de los propios periodistas, y frecuentes apariciones de su líder en la televisión y los medios escritos). La potencia mediática desplegada por su líder ha sido uno de los mayores empujes para el nuevo partido. No obstante, todo ello es demagogia y un orquestado ejercicio de puesta en escena, dado que cuando se profundiza en el partido, la figura de su lider se diluye entre las sombras que aparecen. La más flagrante es la autoría de su programa económico, con el que se presentan a las elecciones, de tal modo que parece que está redactado con el conjunto de propuestas recurrentemente defendidas por la CEOE.


Es más, su autor Conthe ha colaborado como asesor para la FAES y otras tantas grandes empresas españolas. Por tanto, no hay nada más que aclarar. Si por un casual gobernase Ciudadanos, los índices bursátiles españoles acogerían la noticia con unos números espectaculares en las subidas, dado que su producto político estrella habría alcanzado el objetivo para el que fue generado, es decir, que la derecha siga ostentado el poder en nuestro país otros cuatro años más, consolidando así todos los retrocesos y ataques perpetrados contra el Estado de bienestar en España y, de paso, también contra el Estado de Derecho.

PD: Para quien quiera saber más, un recurso audivisual interesante:





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lunes, 14 de septiembre de 2015

ADIOS, PARTIDO ANDALUCISTA, ADIOS

El sábado 12 de Septiembre se celebró en Torremolinos el 17º Congreso del Partido Andalucista , pero este no era un congreso ordinario, como otro cualquiera, sino que era el acto donde se escenificaba la desaparición este partido, que durante más de 40 años había desarrollado su actividad política en Andalucía y fuera de sus fronteras. Ese día fenecía el partido que enarbolaba y defendía la ideología andalucista, expresada más concretamente en el nacionalismo andaluz. Dicho concepto todavía no está muy definido, pero si existió una opción política que se configuraba en torno a él.
Dentro de la historia del PA (Partido Andalucista, en adelante) pueden encontrarse momentos de éxito político muy notable, como -por ejemplo- la obtención de un escaño en el Parlament catalán. Sí, un escaño en un parlamento de una comunidad distinta a la andaluza, que venía a representar a los andaluces afincados en Cataluña y que consideraban necesario que su representante fuera miembro de ese partido.

También contaron con un parlamentario, eso sí de carácter rotativo al pertenecer a una coalición de partidos nacionalistas (Europa de los pueblos), que se presentó a las elecciones europeas, en el Parlamento Europeo de Estrasburgo. Además también gobernó en alcaldías en grandes ciudades andaluzas como Sevilla, Jerez de la Frontera o Algeciras. Incluso su predilección ha sido tal, que habiendo casi desaparecido de la escena política todavía gobernaba en algunos municipios andaluces como Utrera (Sevilla) o El Puerto de Santa María (Cádiz). Y, como no, también fue socio de gobierno en la Junta de Andalucía con el PSOE-A.

 No obstante, todos estos logros anteriormente señalados no pueden servir para reseñar cuáles han sido las causas de su desaparición como actor político relevante en Andalucía en poco tiempo. Un primer elemento a tener en cuenta es la propia división interna del PA desde sus inicios, evidenciando los dos sectores mayoritarios -situados uno en Sevilla y otro en la provincia de Cádiz- enfrentados en la mayoría de las contiendas electorales. El fuerte personalismo desplegado por los otrora líderes del partido, Alejandro Rojas-Marcos y Pedro Pacheco, no contribuía a la solidez del proyecto andalucista. En varias ocasiones se pusieron sobre las tablas los fuertes enfrentamientos políticos -también nos atraveríamos a decir que narcisistas- entre ambos líderes, y que propiciaron la división interna del PA.

Algunas opiniones dirigen estas diferencias al ámbito ideológico, evidenciando que dentro del PA existían dos corrientes internas (una conservadora, representada por Alejandro Rojas-Marcos y otra progresista, nominalizada en Pedro Pacheco), pero no existen evidencias al respecto, ni estudios que avalen estas conjeturas. Lo que sí es obvio que esta fractura interna nunca benefició al PA. De hecho, en 1993 Pacheco fundó el Paratido Andaluz de Progreso como fruto de la escisión con el PA de Rojas-Marcos. Posteriormente, en 2001, y tras la vuelta de Pacheco al PA, de nuevo se produjo otra fractura y como resultado de ella se constituyó el Partido Socialista de Andalucía. De toda esta dinámica, la imagen pública del PA salió gravemente dañada.
Por otro lado, las constantes idas y venidas de Pacheco a los juzgados por presuntos casos de prevaricación -demostrados con posterioridad- y el desagaste político de su figura minaron enormemente los resultados del partido tanto a nivel municipal, como autonómico.

También, la dinámica llevada a cabo por el PA en Sevilla siendo un partido visagra (pactando con PSOE y PP, alternativamente) y con la única pretensión de ostentar la alcaldía al precio que fuese, condenó al PA a un fuerte desgaste electoral en el consistorio y, por añadidura, a nivel provincial. El último hito en los elementos destructores del PA se derivó de su apoyo a la investidura de Manuel Chaves como presidente, entrando a desempeñar labores de gobierno con algunas consejerías dentro del equipo formado por el PSOE-A. Esa circunstancia derivó en la posterior estrategia electoral del PSOE-A basada en la apelación al voto útil, haciendo que el PA fuese visto por electorado como la muleta del PSOE-A.

Es un hecho constatable que todos los partidos que han apoyado al PSOE-A y han entrado a formar parte de su gobierno, en las siguientes elecciones, han sufrido una notable merma en su resultado electoral, verbi gratia, Izquierda Unida en la anterior legislatura. El PA después de desaparecer del Parlamento Andaluz como fuerza con representación política tenía sus días contados. Si entendemos que los partidos políticos actuales se convirtieron, por el proceso de competición al que se veían abocados, en máquinas de ganar contiendas electorales y pretenden llegar a todo el electorado (cath-all parties) el no contar con la financiación derivada de su presencia institucional hace su existencia inviable.
Cabría comentar hacia dónde han ido los tradicionales apoyos electorales del PA, que fueron confluyendo hacia otras fuerzas. Pero no por ello debemos pensar que las posturas ideológicas del nacionalismo andaluz hayan desaparecido, sino más bien que otras instituciones políticas han sabido capitalizar el sentimiento andalucista en votos más eficazmente.

Se podría decir que el nacionalismo andaluz ahora está situado en el sector más radical de Izquierda Unida, el Sindicato Andaluz de Trabajadores (que actualmente parece distanciarse de IU y empatizar más con Podemos) y sobre todo en el PSOE-A, cuya acción de gobierno continuada en la Junta de Andalucía se considera como la mejor vía de defensa de los intereses de Andalucía, siempre y cuando no esté ese mismo partido ostentando el gobierno central. La reivindicación de los intereses andaluces del PSOE-A en Madrid aparece y desaparece en función de si se utiliza como arma política en la contienda partidista.

Como conclusión, expondremos dos aportaciones que continuarán su existencia más allá de sus creadores andalucistas, pero que sirven como ejemplo -aunque su parangón sea bastante diametral en cuanto a su importancia y funciones- de la política del PA para Andalucía. Por un lado, la pionera implantación de un circuito de velocidad en Jerez de la Frontera y que ha colocado a Andalucía como referente a nivel internacional en el ámbito del motor. Y por otro, la creación dentro de la Consejería de Presidencia del Centro de Estudios Andaluces, institución con vocación investigadora que ha permitido contar con un organismo encargado de la realización de encuestas periódicas a la población andaluza sobre cuestiones de todo tipo. Se podría decir que una de sus funciones es ser el CIS andaluz.


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lunes, 17 de agosto de 2015

El PSC después del 27-S: haciendo prospectiva virtual

La situación previa y posterior a las elecciones del 27-S al parlamento catalán se antoja extraordinaria. En estos momentos, la presencia de 2 candidaturas conjuntas (Juntos por el Sí y la plataforma de la CUP) en favor del proceso constituyente y la declaración unilateral de independencia (DUI) así lo atestiguan. Al margen de este posicionamiento existen otros partidos y coaliciones que también competirán por los escaños en esas elecciones en desigualdad de condiciones (Catalunya Sí que es pot, extraño híbrido en el que confluye Podemos e Iniciativa per Catalunya, Partido Popular, Ciudadanos, Unió Democrática y PSC) . Hablemos de este último.


Las opciones políticas que baraja el PSC parecen a primera vista claras: primero, no son partidarios de una DUI y segundo, no creen en la convergencia con otros grupos políticos para incorporarse ni a las candidaturas conjuntas por la independencia, ni a otra que se barruntó de carácter unionista, apadrinada por el PP. Su posición es difícil, puesto que defendiendo la ideología de un partido socialdemócrata, debido a la toma de decisión llevada a cabo por la dirección federal del PSOE, no son partidarios de ninguna postura favorable a una posible secesión catalana del territorio español.

Pasemos a la prospectiva virtual, objeto fundamental de este post. ¿Qué pasará con el PSC después de las elecciones del 27-S? Pues, la respuesta se antoja difícil. No obstante, barajaremos distintas alternativas para poder hacernos una idea.

1) El PSC, siguiendo su actual tendencia de pérdida de relevancia política en Cataluña, pierde escaños en el parlamento y no consigue ni formar grupo político propio y se integra en el grupo mixto. ¿Cuál sería la causa de este resultado? El electorado por el que se decanta el PSC tiene que seguir un perfil de difícil localización, es decir, de centro-izquierda, no partidario de la independencia y favorable a un nuevo proceso negociador en el que Cataluña permaneciese en España con nuevas condiciones. Todas estas condiciones se antojan complejas de gestionar con el panorama político actual marcado por un gobierno marcado por el nacionalismo español más rancio con reminiscencias claramente neofranquistas. Unido todo ello a un tupido frente españolista formado por PP y PSOE, pero también secundado por Podemos, UPyD y Ciudadanos.


2) Obtiene una representación similar a la actual, con lo cual se podría afirmar que sería un triunfo, puesto que la competencia electoral se ha incrementado y polarizado debido a la presencia de las candidaturas conjuntas, que aglutinan a varios partidos, pero que además enarbolan la bandera de la posible opción independentistas, exceptuando la candidatura compuesta por Podemos e Iniciativa per Cataluña. Este resultado ha de pasar por la caída estrepitosa de Ciudadanos y PP en Cataluña, recogiendo el PSC los votos de los electores no partidarios de la DUI, pero que se alejan del PP por su acción de gobierno a nivel nacional y su candidato, cuyo perfil es de radicalización frente al catalanismo y otras culturas, así como un voto de castigo a Ciudadanos por su papel de visagra en gobiernos tanto de derecha (CAM), como de izquierda (Andalucía).

3) Aumentaría su representación parlamentaria, suponiendo que la deriva independentista asustase a un porcentaje importante del electorado no movilizado por esta reivindicación y para ellos el PSC representase la opción centrista del tablero político, que se formase tras la elecciones. Este panorama daría al PSC un papel capital a la hora de gestionar el periodo post-electoral y llevaría a un reposicionamiento tanto del PSC, como del resto de partidos y candidaturas hacia la DUI. En ese momento el PSC tendría que decidir si continuaría siendo un partido con peso propio dentro del PSOE, que se organiza a nivel federal formalmente, o bien zanjar de una vez esta polémica y decidir como partido propio, no acatando las instrucciones del comité federal del PSOE. Esta posibilidad encerraría que se considerase por parte de la dirección catalana y sus bases que son partidarios de una opción intermedia entre la DUI y la actual situación de Cataluña en la España de las autonomías.

Hasta aquí un retazo de la prospectiva que, como todos ustedes saben, no tiene ningún viso de cumplimento certero, pero que puede modificar los comportamientos que se desarrollan en el presente.



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