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martes, 23 de junio de 2015

No hay tiempo que perder



Tras la puesta en marcha del  Plan Integral de Atención a la Infancia para Andalucía, los datos de pobreza infantil siguen siendo espeluznantes, más de 800.000 niños andaluces están en riesgo de pobreza o exclusión por lo que incluso se llega a comprar la región con Etiopía en cuestiones de indicadores de pobreza infantil.

Desde 2010 se han reducido las inversiones en políticas de infancia con el consiguiente incremento de niños andaluces en riesgo de pobreza o exclusión social, lacerante situación que actualmente afecta a 834.000 niños y niñas.

La Junta de Andalucía pretende dar una respuesta paliativa a esta grave situación abriendo 60 escuelas de verano que ofrecerán tres comidas diarias a 4.500  niños pertenecientes a zonas con necesidades de transformación social. Se estima que unos 500.000 niños no tendrán acceso a este recurso. La medida es totalmente acertada pero a claras luces insuficientes para llegar a tanta población infantil en riesgo.

Esta situación no es achacable a los 80 días de paralización de investidura del parlamento andaluz y Susana Díaz debe responder de manera rotunda ante esta lamentable situación de pobreza mediante políticas de auxilio social, y no sólo desde la convicción personal o la retórica.

Susana Díaz ha realizado una hábil campaña adelantando las elecciones autonómicas, cosa que seguro le ha granjeado mejores resultados de los que esperaba puesto que  Podemos y Cs les hubieran restado muchos más votos, además de romper el pacto de gobierno con IU antes de presentarse a las elecciones para situarse en una posición más centrista ante el electorado.

Por otra parte, Díaz ha sabido apropiarse del discurso nacionalista andaluz que ha dejado libre el PA en su descalabro autonómico y ha elaborado 135 propuestas  de regeneración democrática y lucha contra la corrupción confeccionando un discurso que, ante los datos sobre pobreza infantil, posee tintes populistas.

Ciertamente, mucha gente lo ha pasado mal y si no se actúa con todo rigor  continuarán en la misma situación. Andalucía posee una de las mayores tasas de desempelo de larga duración del país, un sistema de servicios públicos muy erosionado por los recortes, una sanidad con servicios cada vez más desbordados que presenta una de las peores ratios de enfermeros por médico de europa, un sistema de enseñanza público cada vez más deteriorado con unas tasas tan elevadas que impiden el acceso a la enseñanza universitaria a las familias afectadas por la crisis que, en conjunto, se manifiestan en una incidencia de la pobreza en Andalucía con uno de los porcentajes más altos en España


Si Susana Díaz se hubiera centrado más en la lucha contra la pobreza, en vez de dedicarse a elaborar algunas propuestas tan absurdas como una Oficina de Prevención del Fraude y la Corrupción, que para eso está la Justicia, probablemente no  hubiera tenido que preocuparse por el apoyo que necesitaba para su investidura.

En una reciente intervención de Susana Díaz en la Cadena Ser, declaraba haber iniciado su carrera política por querer cambiar las condiciones de vida de una parte de los vecinos de su calle, se preguntaba por qué los de una acera vivían mejor que los de la otra.

Si esa forma de actuar es la que ha llevado Susana Díaz  a ganar la suficiente confianza del ciudadano para ser presidencia de la Junta de Andalucía, no hace demasiado bien en dejar de preguntarse por qué los niños en Andalucía son más pobres que los niños de otras comunidades

Es necesario realizar un plan de choque contra la pobreza. La Junta de Andalucía cuenta con muchos técnicos de gran calidad y experiencia así como varias Universidades Públicas que podrían elaborar un buen plan de intervención contra la pobreza en esta dirección.

Es necesario ampliar todo lo posible la cobertura de  colegios que ofrezcan tres comidas gratuitas diarias teniendo presentes las localidades rurales además de las zonas urbanas con necesidades de transformación, 

En este sentido Juan Espadas ha sido diligente al paralizar los desahucios y cortes de agua a familias en paro, en Cádiz varios concejales han formado una cadena humana para impedir el desahucio de una familia y en Madrid,  Carmena también ha declarado su intención de paralizar desahucios y reabrir los comedores escalares que en manos de la gestión del PP, cerrarán la próxima semana.


Desde nuestro blog aplaudimos todas estas medias pero no dejamos de señalar que siguen siendo insuficientes para la actual situación en la que se encuentran los andaluces.

El mejor apoyo que puede encontrar Susana Díaz para afrontar esta dura situación,  más que de manera sensible, de forma contundente, lo tiene en Teresa Rodríguez aunque debe decidir si continúa con la funesta danza de Marín, asunto que seguro le hará pagar peajes y facturas políticas

Susana Díaz no tiene tiempo que perder porque a los andaluces ya no les queda demasiado tiempo.


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martes, 26 de mayo de 2015

La izquierda tiene la palabra

Como bien reza el título de este post, la izquierda tiene la palabra. Pero no la verdadera, ni la transformadora, ni la traidora, ni la que no revela su verdadero nombre, sino  todas. A la vista de los resultados de las elecciones autonómicas y municipales, en términos generales el PSOE ha tenido un espaldarazo importante por parte del electorado. Las razones se antojan de muy diverso calado, pero, sin ahondar mucho en este amplio conjunto, diremos que el electorado ha castigado el galopante fenómeno de corrupción que afecta a todos los niveles al actual partido en el gobierno. Los votantes del Partido Popular han ido de un lugar a otro, pero principalmente han aterrizado en el PSOE y en Ciudadanos, que aunque aspiraba a unos resultados mejores, se ha quedado a medio gas. La irrupción de Podemos en algunas plazas importantes, como Madrid y Barcelona, ha sido meteórica y sus candidaturas han presentado batalla, e incluso han salido vencedoras.

No obstante, a partir de ahora comenzamos un tiempo nuevo. Un tiempo que estará marcado por los pactos post-electorales. La izquierda en general ha de dejar de lado las rencillas, que siempre la han caracterizado, para garantizar gobiernos de progreso en los ayuntamientos y en las Comunidades Autónomas donde sea posible. De modo que Podemos debe abandonar ese discurso ramplón y de escaso contenido que se resumen en el lema: "PSOE y PP la misma mierda es". A partir de este momento, este partido -que no dice llamarse así, fruto de su germen asambleario- no puede jugar más al despiste y ha de sustanciar su verdadera identidad, llamando a las cosas por su nombre y abanderar y/o facilitar el gobierno de la izquierda en todos aquellos lugares donde sea posible.

El electorado ya ha expresado sus opiniones en las urnas y cabe decir que si la fragmentación de la izquierda no lo provoca, la mayoría electoral es de estos partidos. Los pactos electorales han de ir en la línea de facilitar gobiernos de progreso y con ideología izquierdista, cualquiera que sea su denominación, desalojando al Partido Popular de los puestos de toma de decisiones, impidiendo de este modo el latrocinio, la corruptela y los comportamientos nada éticos que han desplegado por doquier. Ésta ha de ser la prioridad única.



Para llegar a este entendimiento necesario deben producirse diversos cambios de actitud por parte de los dirigentes de los partidos de izquierda. En primer lugar, en el PSOE han de eliminarse todo tipo de descalificaciones y ninguneos hacia Podemos, considerándolos como partidos de la misma ideología, aunque eso sí con sus matices correspondientes, de modo que se permita gobernar a este partido emergente, gracias a pactos puntuales, o bien dejándolos participar en el gobierno de las instituciones. En segundo lugar, en Izquierda Unida también deben comprender que su tendencia es negativa, de modo que la convergencia se hace especialmente necesaria para que los votos progresistas no se queden sin representación en cualquier ámbito. También han de facilitar los acuerdos con el PSOE, Podemos o cualquier formación de izquierdas que tenga opciones de gobernar. En tercer lugar, Podemos ha de reconfigurar su argumentario para eliminar toda referencia peyorativa al PSOE, puesto que su relación con éste será de reciprocidad mutua en todos los niveles. En unos casos, Podemos facilitará los gobiernos del PSOE y en otros casos será el PSOE quien permitirá el acceso al gobierno de esta formación. Y en último lugar, los partidos nacionalistas de izquierda también han de potenciar en todos los órdenes la formación de consistorios, gobiernos autonómicos, o cualquier tipo de institución que estén compuestos por partidos de izquierda (PSOE, Podemos o cualquier otro).



La palabra se sitúa en la izquierda. Si los partidos y sus dirigentes son capaces de limar asperezas y llegar a acuerdos, necesarios por otra parte, la principal lectura de estas elecciones habrá sido entendida por los representantes de los partidos de izquierda, es decir, desalojar de las instituciones al Partido Popular. En ese mismo sentido, la etapa final de este maratoniano año electoral estará en las próximas elecciones generales, donde todos las tendencias desarrolladas en esta convocatoria electoral han de hacerse aún más patentes para lograr el objetivo común de devolver un gobierno de izquierda a nuestro país.



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